lunes, 28 de diciembre de 2009
¡¡¡¡Sorpresa!!!!!
La madre del pintor me había dicho que no faltara porque un tenor amigo de su otro hijo -pianista- se presentaría, y que ambos darían un pequeño concierto.
Llegué, busqué a la señora progenitora del artista y ella me llevó por acá y por allá, presentándome a un gentío; daba a conocer mi nombre y mi profesión, relacionada con el mundo de la creación; algunos ya me conocían por mis créditos en las obras de la dama.
Estaba presente el embajador de cierto país y un joven que ejercía un importante cargo en la embajada del cual no recuerdo el título.
Soy pésima para "socializar" en tales eventos... no van conmigo... no me gustan... soy ermitaña, repito. En cierto momento, se anunció el programa que seguirían, dijeron el nombre del tenor y ¡ZAS!, supe de quien se trataba. Traté de encontrarlo entre la multitud, pero fue inútil.
La mamá del pintor me llamó para introducirme a un pequeño grupo y hacer nuevas presentaciones; allí estaba el joven de la embajada con su esposa y un señor flacucho y pretencioso. Dijo mi nombre, anunció mis créditos profesionales y me dejó íngrima y sola con aquellos tres desconocidos. Traté de incluirme en la conversación, pero el flaco no me lo permitía y me lanzaba miradas de reojo como dando a entender: "Oye, entrometida, tú no tienes nada que hacer aquí, ¡LARGATE! , lo que digas no nos interesa... Buscate a otros que yo estoy con estas personas importantes y me estorbas"... su manera de expulsarme fué entregarme una tarjetica de presentación, decirme que llamara el lunes y hablara con su hija escritora para que ella me informara si había posibilidad de que yo realizara algunas creaciones para ella... ¿CREYÒ QUE ESTABA BUSCANDO EMPLEO? ¡¡¡CREYÓ QUE ESTABA BUSCANDO EMPLEO!!!... Lo hizo para humillarme...
Caminé entre la gente, observé, tarareé canciones en murmullos, firmé el libro de visitantes, y en cierto momento crucé palabras con alguien más que la dama-madredel pintor me hizo conocer: una emperifollada señorona que quiso saber más acerca de mi trabajo pero, cuando le describí mi insólita obra más reciente -un par de alas gigantes de plumas verdaderas que usaría un actor en cierto film-, ambas quedaron boquiabiertas, incrédulas -como si algo así fuera imposible-, mudas, con los ojos cual entrada de catedral; dieron media vuelta y me abandonaron.
Al paso del tiempo, en mi recorrido solitario, me enteré que todos estaban a la espectativa de la presentación del famoso tenor; comentaban acerca de él, anhelaban escucharlo, aplaudirlo. Yo seguía tratando de hallarlo; seguramente sería la única persona que no me daría la espalda en aquél recinto repleto, en su mayoría, de gente engreída que me rechazaba sin que yo supiera el porqué... ¿Mi indumentaria?... No creo; era sencilla, elegante y exclusiva... ¿o tal vez por eso mismo?... Bueno, casi todas las féminas llevaban pantalones, inclusive, jeans...
Mi suerte cambió. A lo lejos pude notar al tenor; acompañado del joven de la embajada y su esposa. Estaba de espaldas; me acerqué, toqué su brazo, él se sorprendió, volteó y exclamó: "¡HOLA, ....(VALENTINA)... !" Me dió un fuerte abrazo y preguntó acerca de mi presencia allí. Le expliqué. Resultó que ambos conocíamos y teníamos amistad con la familia del pintor, sin saberlo. Conversamos un instante, se acercaron el pianista y su mamá y quedaron estupefactos con las casualidades de la vida. Dichosa, aliviada, felíz, educadísima, diciendo "Permiso, nos vemos luego", me aparté diplomáticamente para que el cantante siguiera compartiendo con la pareja de embajadores.
Los aplausos y los "¡BRAVO!" para los concertistas retumbaron en el edificio desde todos los pisos. ¡Fué espectacular!; la muestra de pintura, bellísima. Yo, por mi parte, luego de haber sido tratada como un estorbo, como una intrusa, tuve la satisfacción de darme el lujo"codearme" con el admirado tenor, de tratarlo de tú a tú, de sentir que es como de la familia... de que ante las miraditas de envidia de muchos, se acercara a conversar conmigo a preguntar por mi gente y enviarles saludos... de poder despedirme de él con un "¡Hasta luego!"...
lunes, 19 de octubre de 2009
Sigue creyendo y serás creyón
jueves, 24 de septiembre de 2009
Hacer difícil lo que es fácil
¡Qué gasto de energía, tiempo, esfuerzo y paciencia tener que lidiar con gente necia empeñada en tener al menos un pleito diario!
Sucede que donde vivo, han estado instalando tuberias al frente y en el interior de cada vivienda; para no tener que dañar el friso de nuestra fachada, sugerí a a los trabajadores una vía más corta y sencilla a ras del suelo, idea que fue aceptada sin titubeos. Cuando le tocó el turno a una de nuestras vecinas, sin consultar, pidió colocaran su tubería por el frente de nuestra casa, sos pisos arriba, sin siquiera preguntarnos... para así no dañar su "lindo y bello hogar". No contaba con que yo no lo permitiría. No quería dar la cara y envió emisarios que no tuvieron argumentos válidos; la susodicha, asomó y me insultó, me acusó, me amenazó, pero me mantuve firme, y finalmente tuvo que aceptar, a escondidas, encerrada, rugiendo de rabia el no haber podido pisotearme.
¡Cuanto nos hubieramos ahorrado en disgusto y tiempo si desde el principio ella hubiera hecho las cosas como debía!
jueves, 20 de agosto de 2009
Tiempo perdido

Como te gusta escribir tomas un rato de tu tiempo de descanso, un tiempito que por fin, luego de dos semanas de trabajo intenso contínuo queda disponible.
Te fajas a terminar una entrada de uno de tus blogs, que dejaste pendiente (y configuraste "privada" hasta no escribir la última línea porque de lo contrario pierde el sentido o la intención, pues sería información incompleta, pero que encontraste abierta al público sabrá Dios o el dueño del sitio por qué); la dejaste hasta tener, precisamente, un ratico libre.
Tu entrada parece no gustarle a los administradores y tienes la sensación de que te la están saboteando. Se refiere al Acta de Independencia de tu país, de una independencia cuya fecha data de hace casi doscientos años, pero a los administradores como que les hace roncha hoy, ahorita mismo, ya, en este mim¡lenio.
Escribes, escribes, escribes y ¡ZAS!.... tu esfuerzo se pierde, porque al parecer descubrieron los truquitos que les aplicas cada vez que te saboten para que no puedas guardar ... ¿Será porque tu blog es gratis o porque eres blanqui-rubia opositora a los mandoneros del país al revés?
Les envías unos cuantos insultos virtual-mentales (*`=º; y varias groserías de tu repertorio personal) y concluyes que al menos hiciste una buena práctica de mecanografía, aparte de que repasaste la historia de tu querido y adorado país (querido independientemente de ciertos ... cdm... que se creen sus dueños)
lunes, 10 de agosto de 2009
Marabunta
Había una vez una zona en cierta capital caribeña donde se podía vivir en paz. Varias generaciones habían habitado allí; bisabuelos, abuelos, padres, hijos nietos, e inclusive, biznietos optaban por quedarse en esa especie de pueblito apacible, tranquilo y seguro, donde casi todos se conocían; en ese lugar especial, como en otros sitios, lo nuevo llegaba, las modas se seguían, la existencia no se estancaba; se hacían modificaciones a las viviendas aquí y allá, se agregaban detalles, a veces se construían edificios, pero siempre se mantenía ese aire diferente, único, de pequeño paraíso. No había necesidad de ir muy lejos para encontrar de todo, pues tenían variedad de comercios en cuanto ramo se pudiera pensar, además de servicios bancarios, de salud, escuelas, colegios, oficinas públicas, iglesias, mercados, centros comerciales, parques, plazas... en fin en un paquete compacto, en un territorio mediano, los ciudadanos contaban con lo necesario y mucho más............. hasta que algien descubrió que también era una entrada a esa cierta capital caribeña a través de una avenida de nombre muy peligroso para la época.
viernes, 3 de julio de 2009
Cualquier parecido es mera casualidad
El tipejo, asombrado, con el rabo entre las piernas, fué corriendo a pedirle auxilio a los amigotes; ellos, tan sinverguenzas como el marido de Raquel, armaron un plancito para que la sufrida señora quedara ante el mundo como una bruja malvada y el hombre como una pobrecita víctima de su esposa.
Casi todos los familiares, amistades, conocidos -y desconocidos-, se pusieron de parte del esposo, con la pretención de que lo aceptara de nuevo en casa, y entonces empezaran los trámites de la separación "legalmente", sin "violencia" por parte de la doña pues, despues de todo, estaban casados y las cosas había que "hacerlas bien desde el principio".
Raquel no dió un paso atrás; ella conocía la calaña del conyuge y de sus nuevos "socios", metidos hasta el cuello en honduras muy turbias, y por otra parte no estaba dispuesta a ser cómplice de sus fechorías.
No se dejó convencer. El marido envió emisarios y ella siguó firme porque sabía que tenía la razón.
Raquel está divorciada.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Al revés y al revés
Mamá tiene su "cabeza" muy bien, salvo pequeños olvidos de vez en cuando; lo que no le sirve para nada, o para casi nada, es todo lo que va del cuello para abajo: necesita que la sienten. la acuesten, la paren, la lleven, la traigan... necesita que la muevan, porque ella lo hace, pero tan lento como pereza y con más dificultad que caballo corriendo en piso pulido. Mamá siempre fué lenta, ahora lo es infinitamente más; le digo que si hubiera utilizado su físico tanto como su cerebro -¡porque vaya que ocupó su inteligencia!- no estaría en esas condiciones; ella aprueba mi opinión. Mamá es pequeña y debe pesar mínimo 55 kilos, quizá 58; bromeo con ella y comparo el esfuerzo que hago con lo que sería arrastrrar sacos de cemento que pesaran lo mismo sobre una lona de un lado a otro, un montón de veces al día, durante meses y años... parece poco, pero hay que ver, o hacerlo, para darse cuenta de lo que significa... casi como le tocó a Sísifo, pero cuesta arriba, empujando su enorme piedra hasta el tope de la montaña, pero en el caso de mamá no creo que pueda hablarse de castigo, sino de necesidad humana.
Todos dicen a quienes la ayudamos: "Ustedes tienen el cielo ganado"; yo, humildemente, desearía tener a alguien que también me ayude si un día estuviera tan necesitada como mamá.
Mamá, profesional, inteligente, creativa, de un día para otro, al ver su querido país cayéndose a pedazos, se deprimió, se encerró en sí misma, no quiso hablar más, hacer más... nunca le perdonaré eso a quienes se creen dueños del país al revés.
jueves, 14 de mayo de 2009
Hasta la plaza está al revés

sábado, 2 de mayo de 2009
Al fin libre!!!!! Libre??????????????
REGISTRARSE ALLÍ ES COMO VENDERLE EL ALMA AL FULANITO AQUÉL.
viernes, 27 de marzo de 2009
El loco mundo del ciberespacio
Ser o no ser
¡¡¡¡Nunca imaginé que algun día sentiría verguenza de reconocer ante los extranjeros que soy del pobrecito país al revés!!!!... ¡¡¡¡DIOS MIO!!!!... ¡A que punto han llegado las cosas!!!!!!
viernes, 13 de febrero de 2009
Historias mías y de otros
***Era yo paciente antigua de cierto odontólogo; estaba completamente harta de ser testigo cada vez que debía asistir a la consulta de cómo la nueva secretaria dejaba pasar a personas que iban entrando a la sala, mientras otras, que llevábamos largo rato esperando turno (el cual siempre había sido por orden de llegada) quedábamos permanentemente relegadas. El nuevo sistema, inventado por la dama (si es que así se le podía llamar), fué todo un misterio hasta que decidí observar con detenimiento lo que sucedía. Ella estaba obligada a anotar en una libreta los nombres de los pacientes que acudían a las citas cada día, a medida de que iban llegando; luego, estos tomaban asiento hasta el momento de ser llamados, solo que la muy, muy, muy......sinverguenza dejaba varias líneas en blanco, donde registraba a sus "clientas": unas señoras o señoritas tan vivas como ella que solo tenían que molestarse en telefonearle y ¡LISTO!...quedaban por encima de todos ¿PARA QUÉ MOLESTARSE EN CALENTAR ASIENTO MAS DE LO NECESARIO?
Luego de ser denunciada, el doctor se enteró de que su encantadora secretaria recibía comisiones de las "clientas" por el favorcito recibido...¿A donde fué a parar la chica?......Quedó desempleada.
Un 22 de diciembre acompañé a mamá al banco para renovar su libreta. Todo aquél que necesitara realizar un trámite de oficina debía pasar por el primer cubículo y anotarse en el sistema, luego recibía un número; delante de nosotras había tres personas, detrás se agregaron otras; en total, seríamos unas 15, a las que se sumaron muchas más, posteriormente. Esperamos, esperamos y esperamos; mientras, observamos que desde la calle iban entrando hombres, muy apurados ellos, y se metían en el tercer cubículo, donde eran recibidos por la señora que se suponía debía atender a los que aguardábamos número en mano. Transcurridas casi dos horas -sin deseos de posponer lo que mamá debía hacer, en vista de la fecha-, en presencia de uno de los señores, a quien ví pasar discretamente unos billetes doblados por debajo de una carpeta que estaba en el escritorio, los cuales la mujer tomó, decidí asomarme y preguntar a ella qué era lo que pasaba; la muy, muy, muy.............. me dijo que todos ellos estaban registrados antes que nosotros; le expliqué que no era posible porque el número uno lo tenía una señora que aún no había sido atendida y los apuradísimos, que venían directo de la calle, en ningún momento hicieron cola en el primer cubículo; la mujer insistió en lo mismo. A esas alturas, animados por mi actitud, todos se acercaron y empezó la protesta general.
Ese día, mientras estuvimos allí, no hubo más visitas inesperadas de caballeros apurados. Días después, notamos que los clientes que iban al cubículo número 3 eran atendidos por otra persona; a la señora muy, muy, muy......... no la vimos más.
lunes, 2 de febrero de 2009
Día Nacional de los flojos
Para cumplir con la actividad del día 2, con una semana de anterioridad acordé con mi suplente que por la mañana se ocupara de mamá hasta mi regreso. Salí tempranito, bien abrigada, sin desayunar. Llegué a mi destino y ¡OH SORPRESA!, doctores, enfermeras y pacientes, aturdidos, asombrados, estupefactos, se enteraban de que ese día no había trabajo. Regresé a casa y mi suplente me dió la explicación: el amo tiene un antojito, todos estamos obligados a no trabajar hoy, queramos o no.
Solo me quedaba acomodar mi agenda: el 3 haría lo que no pude hacer el 2, porque ir con mamá el 3 crearía problemas, ya que quienes no pudieron asistir el 2, lo harían el 3 y el sitio estaría abarrotado; lo que iba a hacer el 4 lo haría el 3 en la tarde, aunque eso significara perder un día entero de trabajo, bueno dos días (el del antojito y el 3); a mamá le tocó cumplir la diligencia el 4................. El "Día Nacional de los flojos" me costó una semana complicada y dos jornadas de trabajo menos.
Una mezcla explosiva
¡¡¡¡Vaya enorme problema el que representa ser el resultado de una mezcla de razas cuando se ha nacido y se habita en un país al revés!!!!
sábado, 24 de enero de 2009
Letanía diaria

Después del episodio de hoy, quise saber cuántas veces he repetido lo mismo cada mediodía desde que mamá cayó por las escaleras, hace poco más de dos años; tendré que multiplicar 350 por dos y restar al resultado los domingos, días de "Semana Santa", "Carnaval", temporada Navideña y uno que otro día feriado en que le ha correspondido a mi sustituto decir, decir y decir hasta el agotamiento las tres desesperantes palabras hasta que mamá se digne hacer lo que ellas sinifican. Multipliqué, sumé, resté, sumé, multipliqué y no tuve paciencia para seguir sacando cuentas (prefiero reservarla para la próxima semana, cuando tome mi turno nuevamente), pero calculo que deben ser unas 700 veces multiplicadas por tres, es decir, 2.100 veces, a su vez multiplicadas por la cantidad de veces que a la doñita de los años dorados se le ocurra querer escucharlas; suena poco... para quien no ha hecho el frustrante ejercicio de tratar de convencer a mamá de que tome pastillas para su beneficio; suena poco por que eso no es todo, es mucho más, porque mamá regularmente toma pastillas tres veces al día, cuando está bién, pero como ha estado mal un incontable número de oportunidades y ha debido seguir tratamientos médicos rigurosos, las tres palabritas también se hacen incontables.
¿Que por qué no disolvemos las pastillas?... pues mamá no toma, se acostumbró a chupar pequeñas sorbos de líquido medicamentoso o no, y entre insistir en que beba y lograr que llegue al fondo del vaso, el asunto se convierte en una eternidad, aparte de que mientras menos contenido le queda al vaso, más pequeño es el sorbito que chupa; al usar este método, las palabras acostumbradas son "Tómalo todo"... al menos son dos palabritas.
"¡TRÁGATE LA PASTILLA!"
