Hasta hace poco, inclusive después de que el país al revés ya lo estuviera, cuando alguien me preguntaba en internet respecto a mi nacionalidad, orgullosamente respondía, y no porque estuviera de acuerdo con que el país anduviera de cabeza, porque fuese afín a los mandoneros -que no lo soy-, no, sino porque realmente me sentía a felíz de mi nacionalidad... Ahora, a estas alturas, evado la pregunta, disimulo, dudo entre decir o no decir. Mi mente oscila entre dos alternativas: una, si conviene explicar que soy del país al revés, pero que no tengo nada que ver con los extraños seres que mandan, que no me parezco a ellos en lo absoluto, que no los apoyo y nunca los apoyé, que son diferentes a nuestra característica manera de ser; la otra, que debo quedarme callada porque no me creerán, me identificarán con ellos y dirán ¡ZAPE GATO!
¡¡¡¡Nunca imaginé que algun día sentiría verguenza de reconocer ante los extranjeros que soy del pobrecito país al revés!!!!... ¡¡¡¡DIOS MIO!!!!... ¡A que punto han llegado las cosas!!!!!!
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