jueves, 20 de agosto de 2009

Tiempo perdido


¿Dónde más se puede perder tiempo virtual......¿virtual?.... si no es en un blog que funciona pésimo?

Como te gusta escribir tomas un rato de tu tiempo de descanso, un tiempito que por fin, luego de dos semanas de trabajo intenso contínuo queda disponible.

Te fajas a terminar una entrada de uno de tus blogs, que dejaste pendiente (y configuraste "privada" hasta no escribir la última línea porque de lo contrario pierde el sentido o la intención, pues sería información incompleta, pero que encontraste abierta al público sabrá Dios o el dueño del sitio por qué); la dejaste hasta tener, precisamente, un ratico libre.

Tu entrada parece no gustarle a los administradores y tienes la sensación de que te la están saboteando. Se refiere al Acta de Independencia de tu país, de una independencia cuya fecha data de hace casi doscientos años, pero a los administradores como que les hace roncha hoy, ahorita mismo, ya, en este mim¡lenio.

Escribes, escribes, escribes y ¡ZAS!.... tu esfuerzo se pierde, porque al parecer descubrieron los truquitos que les aplicas cada vez que te saboten para que no puedas guardar ... ¿Será porque tu blog es gratis o porque eres blanqui-rubia opositora a los mandoneros del país al revés?

Les envías unos cuantos insultos virtual-mentales (*`=º; y varias groserías de tu repertorio personal) y concluyes que al menos hiciste una buena práctica de mecanografía, aparte de que repasaste la historia de tu querido y adorado país (querido independientemente de ciertos ... cdm... que se creen sus dueños)

lunes, 10 de agosto de 2009

Marabunta

Primer capítulo: El ensueño
Había una vez una zona en cierta capital caribeña donde se podía vivir en paz. Varias generaciones habían habitado allí; bisabuelos, abuelos, padres, hijos nietos, e inclusive, biznietos optaban por quedarse en esa especie de pueblito apacible, tranquilo y seguro, donde casi todos se conocían; en ese lugar especial, como en otros sitios, lo nuevo llegaba, las modas se seguían, la existencia no se estancaba; se hacían modificaciones a las viviendas aquí y allá, se agregaban detalles, a veces se construían edificios, pero siempre se mantenía ese aire diferente, único, de pequeño paraíso. No había necesidad de ir muy lejos para encontrar de todo, pues tenían variedad de comercios en cuanto ramo se pudiera pensar, además de servicios bancarios, de salud, escuelas, colegios, oficinas públicas, iglesias, mercados, centros comerciales, parques, plazas... en fin en un paquete compacto, en un territorio mediano, los ciudadanos contaban con lo necesario y mucho más............. hasta que algien descubrió que también era una entrada a esa cierta capital caribeña a través de una avenida de nombre muy peligroso para la época.