martes, 30 de diciembre de 2008

Misión difícil

Hace varios días una vecina describió con el término perfecto lo que significa ser cuidadora... He estado tratando de recordar dicha palabra, pero no lo he logrado... voy a tener que preguntarle. Cuidar a una persona de 81 años seis días a la semana, en jornadas de de doce a catorce horas, se dice fácil, pero resulta agobiante. Anteayer, mientras aplicaba el medicamento en la mano hinchada de mamá (justamente la doña de los años dorados), comenté a mi sustituto nocturno que todo esto parecía una especie de prueba que estabamos pasando a ver si lograbamos resistir... ¡Y VAYA PRUEBA!!... ¿Que cuál es la causa de lo de su mano?, pues la doñita, que acostumbra dormir boca arriba, tiesa, inmóvil, tal como una momia egipcia (esto sin ánimos de burla, sino de tan exacta descripción como el término de mi vecina que no logro recordar), mamá, una personita (diminutivo porque es pequeña, aunque muy pesada), alguien que es necesario voltear, mover, sujetar para que permanezca acostada de un lado o de otro, halar para que se ponga de pie, ayudar para que logre sentarse... en fin, toda una muñeca de trapo rellena de lo más pesado que exista, por causas totalmente desconocidas, se cayó de la cama... al amanecer, tempranito... afortuanadamente, de una cama tan bajita como ella...
No hubo fracturas... solo un pulgar lastimado... y dos cuidadores que a dos días del acontecimiento están, al igual que ella, vueltos trapo... ¡QUE TRABAJO!... trabajo que es y no es...porque es "ad-honorem"...
NOTA: Hasta el doctor advirtió que mamá va acabar con nosotros...

Lo peor de todo es que estuvimos cuidándola con esmero para que no sucediera lo de siempre: la forzada y forzosa visita anual decembrina a la emergencia de la clínica, visita que, al parecer, a mamá le encanta, puesto que lleva ya varios años en lo mismo, es decir, buscando un motivo que obligue a que los tres nos demos varias pasaditas por el mencionado lugar, justo en los momentos en que los demás están disfrutando de la hermosa época navideña... Mamá no logró visitar a los doctores, pero sí amargarse el fin de año y enredarnos a nosotros...