viernes, 1 de enero de 2010

Reina por un año


Tenía yo apenas seis años, estudiaba primer grado de primaria, y a mis compañeros de clase se les ocurrió nombrarme reina de Carnaval por unanimidad. No sabía exactamente qué debía pensar o sentir una reina, de lo que estaba segura era de que vestiría un traje especial y luciría en mi cabeza una corona, la cual me pondría la reina saliente pero, porque siempre hay un pero, eso no era todo, también debía participar en la elección de la Reina de la Escuela, que se escogería mediante voto secreto y directo de todo el alumnado... ¿Adivinan? ¿Captan? Eso mismo. Sí, la propia, la misma, esta que escribe, ricitos de oro, la chiquita catira, la tímida, la niñita de primer grado fué coronada el día de la gran fiesta, celebración que tuvo la particularidad de mostrarnos a todas vestidas de "llaneras", con flores en la caeza, faldas estampadas repletas de vuelos, alpargatas bordadas, etc. Conservo la foto en blanco y negro; allí estoy, sencilla, sonriente, inocente, rodeada de las muchachas que compitieron ese año.

Estaba en segundo grado y mis compañeros insistieron en que yo debía ser nuevamente la reina; seguía siendo inocente y sencilla, cero engreimiento. En esa ocasión usé disfraz de "dama antañona" y me tocó coronar a la reinita (creo que de tercero) de ese Carnaval. Fuí Reina de la Escuela por un año. También conservo fotos.

Tercer grado: reina por tercera vez. Inocente, ingenua, sencilla, sin engreimientos. Mi disfraz fue de Mexicana, con traje importado, bello, regalo de una de mis tías trotamundos.

Cuarto grado. LLegó el momento de escoger candidatas. Esperaba que no me nombraran entre ellas, pero lo hicieron. La maestra se negaba a que por cuarta ocasión llevara la testa coronada y empezó la tensión. Palabras iban, palabras venían de su bocota y ¡ZAS!, algunos alumnos empezaron a corear no solo su favoritismo por otra niña, sino su rechazo por ese pobre ser de apenas 9 años que no tenía culpa de que sus compañeritos la quisieran. La brutal maestra no supo disimular su rabia y permitió que por un buen rato gritaran: "¡ARRIBA FULANITA! (la otra) ¡ABAJO VALENTINA! (yo). Fue traumático, vergonzoso, horrible; todavía puedo recordar la escena, los gritos, el desgraciado coro, la expresión de la cruel señora educadora ; apenas entonces descubrí lo que significaba ser una reina y no logro encontrar en mi memoria de que me disfracé ese amargo Carnaval.

Años después, siendo toda una mujer adulta, en un acto de despedida de la escuela donde se reunieron ex-alumnos y antiguos maestros, la odiosa señora me mostró nuevamente su gratuito desprecio: estaba esta servidora cámara en mano, guardando para la historia imágenes de tan encantador acto con el fin de armar un album que obsequiaría a la homenajeada, y la fulana se acercó, se paró justo delante de mi a escasos centímetros, dándome la espalda. Permaneció larguísimos segundos allí, estúpidamente inmóvil, necia; pensé decirle cuán maleducada era, pero preferí ignorar su desfachatez. Hice como si no existiera, como si ella no mereciera mi atención, como si nunca hubiera formado parte de mi vida... Se retiró y no la ví más. Ella, con el alma rojita, que hoy día si es que aun existe, estaría de parte de los rojos mandoneros, seguramente aplaudiría que el auto-nombrado "rey del país al revés" pretenda ocupar el trono para simpre.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡¡¡¡Sorpresa!!!!!

Tiempo atrás, después de muchas invitaciones recibidas mas no cumplidas por mi parte, decidí asistir al acto de apertura de una exposición de pintura de un conocido. Consideré que era suficiente de tanto rechazo debido a que soy una especie de ermitaña, no muy afín con las reuniones públicas y sociales. El brindis estaba pautado para un domingo en la mañana, en un museo bastante cercano a casa. Tal como acostumbro, vestí acorde con mi estilo, mi comodidad y la ocasión; llevé un traje recto con canesú muy original a dos piezas cruzadas al frente y rizado en los hombros; el largo a media pierna y aberturas laterales; estampado en flores sencillas dibujadas en suaves tonos de lila y aguamarina sobre fondo blanco ...una de mis creaciones exclusivas; calcé elegantes sandalias blancas y combiné con bolso pequeño tejido, en un tono crema con apariencia brillosa. Completé con joyas de fantasía, y anteojos para protegerme del sol intenso de ese día caluroso de Octubre. Arregle mi melena rubio-oscuro y partí.
La madre del pintor me había dicho que no faltara porque un tenor amigo de su otro hijo -pianista- se presentaría, y que ambos darían un pequeño concierto.
Llegué, busqué a la señora progenitora del artista y ella me llevó por acá y por allá, presentándome a un gentío; daba a conocer mi nombre y mi profesión, relacionada con el mundo de la creación; algunos ya me conocían por mis créditos en las obras de la dama.
Estaba presente el embajador de cierto país y un joven que ejercía un importante cargo en la embajada del cual no recuerdo el título.
Soy pésima para "socializar" en tales eventos... no van conmigo... no me gustan... soy ermitaña, repito. En cierto momento, se anunció el programa que seguirían, dijeron el nombre del tenor y ¡ZAS!, supe de quien se trataba. Traté de encontrarlo entre la multitud, pero fue inútil.
La mamá del pintor me llamó para introducirme a un pequeño grupo y hacer nuevas presentaciones; allí estaba el joven de la embajada con su esposa y un señor flacucho y pretencioso. Dijo mi nombre, anunció mis créditos profesionales y me dejó íngrima y sola con aquellos tres desconocidos. Traté de incluirme en la conversación, pero el flaco no me lo permitía y me lanzaba miradas de reojo como dando a entender: "Oye, entrometida, tú no tienes nada que hacer aquí, ¡LARGATE! , lo que digas no nos interesa... Buscate a otros que yo estoy con estas personas importantes y me estorbas"... su manera de expulsarme fué entregarme una tarjetica de presentación, decirme que llamara el lunes y hablara con su hija escritora para que ella me informara si había posibilidad de que yo realizara algunas creaciones para ella... ¿CREYÒ QUE ESTABA BUSCANDO EMPLEO? ¡¡¡CREYÓ QUE ESTABA BUSCANDO EMPLEO!!!... Lo hizo para humillarme...
Caminé entre la gente, observé, tarareé canciones en murmullos, firmé el libro de visitantes, y en cierto momento crucé palabras con alguien más que la dama-madredel pintor me hizo conocer: una emperifollada señorona que quiso saber más acerca de mi trabajo pero, cuando le describí mi insólita obra más reciente -un par de alas gigantes de plumas verdaderas que usaría un actor en cierto film-, ambas quedaron boquiabiertas, incrédulas -como si algo así fuera imposible-, mudas, con los ojos cual entrada de catedral; dieron media vuelta y me abandonaron.
Al paso del tiempo, en mi recorrido solitario, me enteré que todos estaban a la espectativa de la presentación del famoso tenor; comentaban acerca de él, anhelaban escucharlo, aplaudirlo. Yo seguía tratando de hallarlo; seguramente sería la única persona que no me daría la espalda en aquél recinto repleto, en su mayoría, de gente engreída que me rechazaba sin que yo supiera el porqué... ¿Mi indumentaria?... No creo; era sencilla, elegante y exclusiva... ¿o tal vez por eso mismo?... Bueno, casi todas las féminas llevaban pantalones, inclusive, jeans...

Mi suerte cambió. A lo lejos pude notar al tenor; acompañado del joven de la embajada y su esposa. Estaba de espaldas; me acerqué, toqué su brazo, él se sorprendió, volteó y exclamó: "¡HOLA, ....(VALENTINA)... !" Me dió un fuerte abrazo y preguntó acerca de mi presencia allí. Le expliqué. Resultó que ambos conocíamos y teníamos amistad con la familia del pintor, sin saberlo. Conversamos un instante, se acercaron el pianista y su mamá y quedaron estupefactos con las casualidades de la vida. Dichosa, aliviada, felíz, educadísima, diciendo "Permiso, nos vemos luego", me aparté diplomáticamente para que el cantante siguiera compartiendo con la pareja de embajadores.
Los aplausos y los "¡BRAVO!" para los concertistas retumbaron en el edificio desde todos los pisos. ¡Fué espectacular!; la muestra de pintura, bellísima. Yo, por mi parte, luego de haber sido tratada como un estorbo, como una intrusa, tuve la satisfacción de darme el lujo"codearme" con el admirado tenor, de tratarlo de tú a tú, de sentir que es como de la familia... de que ante las miraditas de envidia de muchos, se acercara a conversar conmigo a preguntar por mi gente y enviarles saludos... de poder despedirme de él con un "¡Hasta luego!"...

lunes, 19 de octubre de 2009

Sigue creyendo y serás creyón

Una vez más tuve la ocurrencia de hacer mi trabajo sin defectos, con dedicación, con cuidado; de que a la persona que me lo encargó le gustara y lo considerara perfecto. Una vez más hubo un tercero entre quien me encargó el trabajo y yo; uno que se enteró de que mi trabajo gustó, de que me encargaron otro, otro, y otro, de que tendría encargos a montón. Una vez más un tercero decidió sabotearme... Soy afortunada, trabajo es lo que no me falta. Perdió el primero, el que quedó encantado con mi labor... ¿Por qué?... Porque prefirió creerle al saboteador, uno que quedó al descubierto sin que yo moviera un dedo sobre el teclado...

jueves, 24 de septiembre de 2009

Hacer difícil lo que es fácil

Qué fácil es hacer las cosas como debe ser sin necesidad de meterse con el prójimo. Si no hubiera gente abusiva que alimenta el alma fastidiando a los demás, el mundo sería otro; por eso, cada vez pienso más que al morir, no iremos al cielo o al infierno, según nos hayamos portado en este mundo, sino que ya habitamos en el segundo nombrado y aquí mismo, ¡SI SEÑOR!, enfrentamos a los demonios.
¡Qué gasto de energía, tiempo, esfuerzo y paciencia tener que lidiar con gente necia empeñada en tener al menos un pleito diario!
Sucede que donde vivo, han estado instalando tuberias al frente y en el interior de cada vivienda; para no tener que dañar el friso de nuestra fachada, sugerí a a los trabajadores una vía más corta y sencilla a ras del suelo, idea que fue aceptada sin titubeos. Cuando le tocó el turno a una de nuestras vecinas, sin consultar, pidió colocaran su tubería por el frente de nuestra casa, sos pisos arriba, sin siquiera preguntarnos... para así no dañar su "lindo y bello hogar". No contaba con que yo no lo permitiría. No quería dar la cara y envió emisarios que no tuvieron argumentos válidos; la susodicha, asomó y me insultó, me acusó, me amenazó, pero me mantuve firme, y finalmente tuvo que aceptar, a escondidas, encerrada, rugiendo de rabia el no haber podido pisotearme.
¡Cuanto nos hubieramos ahorrado en disgusto y tiempo si desde el principio ella hubiera hecho las cosas como debía!

jueves, 20 de agosto de 2009

Tiempo perdido


¿Dónde más se puede perder tiempo virtual......¿virtual?.... si no es en un blog que funciona pésimo?

Como te gusta escribir tomas un rato de tu tiempo de descanso, un tiempito que por fin, luego de dos semanas de trabajo intenso contínuo queda disponible.

Te fajas a terminar una entrada de uno de tus blogs, que dejaste pendiente (y configuraste "privada" hasta no escribir la última línea porque de lo contrario pierde el sentido o la intención, pues sería información incompleta, pero que encontraste abierta al público sabrá Dios o el dueño del sitio por qué); la dejaste hasta tener, precisamente, un ratico libre.

Tu entrada parece no gustarle a los administradores y tienes la sensación de que te la están saboteando. Se refiere al Acta de Independencia de tu país, de una independencia cuya fecha data de hace casi doscientos años, pero a los administradores como que les hace roncha hoy, ahorita mismo, ya, en este mim¡lenio.

Escribes, escribes, escribes y ¡ZAS!.... tu esfuerzo se pierde, porque al parecer descubrieron los truquitos que les aplicas cada vez que te saboten para que no puedas guardar ... ¿Será porque tu blog es gratis o porque eres blanqui-rubia opositora a los mandoneros del país al revés?

Les envías unos cuantos insultos virtual-mentales (*`=º; y varias groserías de tu repertorio personal) y concluyes que al menos hiciste una buena práctica de mecanografía, aparte de que repasaste la historia de tu querido y adorado país (querido independientemente de ciertos ... cdm... que se creen sus dueños)

lunes, 10 de agosto de 2009

Marabunta

Primer capítulo: El ensueño
Había una vez una zona en cierta capital caribeña donde se podía vivir en paz. Varias generaciones habían habitado allí; bisabuelos, abuelos, padres, hijos nietos, e inclusive, biznietos optaban por quedarse en esa especie de pueblito apacible, tranquilo y seguro, donde casi todos se conocían; en ese lugar especial, como en otros sitios, lo nuevo llegaba, las modas se seguían, la existencia no se estancaba; se hacían modificaciones a las viviendas aquí y allá, se agregaban detalles, a veces se construían edificios, pero siempre se mantenía ese aire diferente, único, de pequeño paraíso. No había necesidad de ir muy lejos para encontrar de todo, pues tenían variedad de comercios en cuanto ramo se pudiera pensar, además de servicios bancarios, de salud, escuelas, colegios, oficinas públicas, iglesias, mercados, centros comerciales, parques, plazas... en fin en un paquete compacto, en un territorio mediano, los ciudadanos contaban con lo necesario y mucho más............. hasta que algien descubrió que también era una entrada a esa cierta capital caribeña a través de una avenida de nombre muy peligroso para la época.

viernes, 3 de julio de 2009

Cualquier parecido es mera casualidad

Raquel, harta de tanta irresponsabilidad, expulsó al marido del hogar. El llevaba tres años y medio haciendo lo que le daba la gana; ella, diplomática, seria, educada, le recordaba sus ofensas, errores y deberes una y otra vez, pero él, ¡nanai nanai!, fresco, tranquilote, no le paraba; cuanto decía Raquel le entraba por un oído y le salía por el otro, hasta que llegó el día en que la mujer le dió un ultimatum: "Te vas ¡YA! o te denuncio y terminas preso" "¡Y de que me divorcio, me divorcio!"
El tipejo, asombrado, con el rabo entre las piernas, fué corriendo a pedirle auxilio a los amigotes; ellos, tan sinverguenzas como el marido de Raquel, armaron un plancito para que la sufrida señora quedara ante el mundo como una bruja malvada y el hombre como una pobrecita víctima de su esposa.
Casi todos los familiares, amistades, conocidos -y desconocidos-, se pusieron de parte del esposo, con la pretención de que lo aceptara de nuevo en casa, y entonces empezaran los trámites de la separación "legalmente", sin "violencia" por parte de la doña pues, despues de todo, estaban casados y las cosas había que "hacerlas bien desde el principio".

Raquel no dió un paso atrás; ella conocía la calaña del conyuge y de sus nuevos "socios", metidos hasta el cuello en honduras muy turbias, y por otra parte no estaba dispuesta a ser cómplice de sus fechorías.
No se dejó convencer. El marido envió emisarios y ella siguó firme porque sabía que tenía la razón.

Raquel está divorciada.