Primer capítulo: El ensueño
Había una vez una zona en cierta capital caribeña donde se podía vivir en paz. Varias generaciones habían habitado allí; bisabuelos, abuelos, padres, hijos nietos, e inclusive, biznietos optaban por quedarse en esa especie de pueblito apacible, tranquilo y seguro, donde casi todos se conocían; en ese lugar especial, como en otros sitios, lo nuevo llegaba, las modas se seguían, la existencia no se estancaba; se hacían modificaciones a las viviendas aquí y allá, se agregaban detalles, a veces se construían edificios, pero siempre se mantenía ese aire diferente, único, de pequeño paraíso. No había necesidad de ir muy lejos para encontrar de todo, pues tenían variedad de comercios en cuanto ramo se pudiera pensar, además de servicios bancarios, de salud, escuelas, colegios, oficinas públicas, iglesias, mercados, centros comerciales, parques, plazas... en fin en un paquete compacto, en un territorio mediano, los ciudadanos contaban con lo necesario y mucho más............. hasta que algien descubrió que también era una entrada a esa cierta capital caribeña a través de una avenida de nombre muy peligroso para la época.
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