Qué fácil es hacer las cosas como debe ser sin necesidad de meterse con el prójimo. Si no hubiera gente abusiva que alimenta el alma fastidiando a los demás, el mundo sería otro; por eso, cada vez pienso más que al morir, no iremos al cielo o al infierno, según nos hayamos portado en este mundo, sino que ya habitamos en el segundo nombrado y aquí mismo, ¡SI SEÑOR!, enfrentamos a los demonios.
¡Qué gasto de energía, tiempo, esfuerzo y paciencia tener que lidiar con gente necia empeñada en tener al menos un pleito diario!
Sucede que donde vivo, han estado instalando tuberias al frente y en el interior de cada vivienda; para no tener que dañar el friso de nuestra fachada, sugerí a a los trabajadores una vía más corta y sencilla a ras del suelo, idea que fue aceptada sin titubeos. Cuando le tocó el turno a una de nuestras vecinas, sin consultar, pidió colocaran su tubería por el frente de nuestra casa, sos pisos arriba, sin siquiera preguntarnos... para así no dañar su "lindo y bello hogar". No contaba con que yo no lo permitiría. No quería dar la cara y envió emisarios que no tuvieron argumentos válidos; la susodicha, asomó y me insultó, me acusó, me amenazó, pero me mantuve firme, y finalmente tuvo que aceptar, a escondidas, encerrada, rugiendo de rabia el no haber podido pisotearme.
¡Cuanto nos hubieramos ahorrado en disgusto y tiempo si desde el principio ella hubiera hecho las cosas como debía!
jueves, 24 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
