lunes, 19 de octubre de 2009
Sigue creyendo y serás creyón
Una vez más tuve la ocurrencia de hacer mi trabajo sin defectos, con dedicación, con cuidado; de que a la persona que me lo encargó le gustara y lo considerara perfecto. Una vez más hubo un tercero entre quien me encargó el trabajo y yo; uno que se enteró de que mi trabajo gustó, de que me encargaron otro, otro, y otro, de que tendría encargos a montón. Una vez más un tercero decidió sabotearme... Soy afortunada, trabajo es lo que no me falta. Perdió el primero, el que quedó encantado con mi labor... ¿Por qué?... Porque prefirió creerle al saboteador, uno que quedó al descubierto sin que yo moviera un dedo sobre el teclado...
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