Se supone que una "abuelita" debe ser tranquila, calladita, dulce, mimosa... lo puede ser, pero tambièn lo contrario.
Nunca esperè convertirme en cuidadora, ni siquiera sabìa que tal oficio -si es que se le puede llamar asì- existìa; el tiempo pasa, la vida avanza con èl y un dìa te percatas de que mamà ya no es la misma aunque siga siendo ella y necesita de alguien que la ayude, que la asista en determinadas cosas.
Se busca la manera de bautizar la etapa de la vida correspondiente a los años de la vejèz con tèrminos que adornen, que permitan aceptarla como algo libre de problemas; les llaman "Años Dorados", tìtulo que hasta ahora, definitivamente, no sè què significa, pues, en todo caso, deberìan ser plateados... supongo yo; tambièn los denominan "Tercera Edad"... ¿acaso no serà "Cuarta"?...Hummmmm... no sè...
Lo cierto es que mamà ya no es mamà, pues ha pasado a ser una especie de "hija"... algo absolutamente increible.
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